· La explotación a cielo abierto se realizaba de forma desordenada, sin planeación técnico-minera.
· Se evidenció la remoción de cobertura vegetal en un área aproximada de 175 m² y la extracción de cerca de 350 m³ de material.
· La zona intervenida se encuentra en un área de importancia ambiental asociada al páramo de Chingaza.
· “Esta actividad genera diversas afectaciones ambientales, tales como deforestación, migración de especies, y la alteración de aguas superficiales debido al incremento del material particulado”, afirmó el director de la regional de Almeidas y Guatavita.
Cundinamarca, 23 de abril de 2026. En el marco de sus 65 años, la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR), a través de su Dirección Regional Almeidas y Guatavita, impuso una medida preventiva tras evidenciar la explotación ilegal de materiales como recebo y arena en una montaña ubicada en la vereda Tominé de Blancos, en Guatavita, dentro de un predio donde funciona una empresa dedicada a la actividad de parapente.
Durante un operativo de seguimiento y control, los técnicos de la autoridad ambiental evidenciaron que la extracción de material arcilloso se estaba realizando sin un manejo técnico adecuado, lo que ha generado inestabilidad en el terreno intervenido. Además, la falta de diseños técnico-mineros impidió la formación de terrazas y taludes estables, situación que favorece procesos de erosión causados tanto por el agua como por el viento.
Asimismo, se evidenció la remoción de cobertura vegetal y suelo en un área aproximada de 175 metros cuadrados, con una extracción estimada de 350 metros cúbicos de material rocoso areno-arcilloso. Entre las especies afectadas se identificaron Puya, Espeletia grandiflora, Hypericum sp., Ericaceae y pino pátula, propias de ecosistemas de alta montaña.
De acuerdo con la evaluación técnica, el área donde se desarrollaba la actividad minera se encuentra dentro de la zonificación ambiental del POMCA del río Bogotá, categorizada como zona de conservación y protección ambiental, en subzonas de Áreas de Importancia Ambiental (AIA) asociadas al páramo de Chingaza.
Durante la inspección también se observaron pendientes superiores a 45 grados sin control ni manejo adecuado, lo que ha provocado el rodamiento de material suelto y fenómenos de remoción en masa, como desprendimiento de rocas y deslizamientos. Estas condiciones pueden intensificarse por factores naturales como lluvias o sismos, así como por actividades humanas como la explotación minera sin planificación.
“La falta de infraestructura adecuada para el manejo de aguas lluvias, como zanjas de coronación, canales perimetrales y sedimentadores, incrementa el riesgo de que material particulado llegue a las fuentes hídricas cercanas”, señaló el director regional de Almeidas y Guatavita de la CAR, Camilo Poveda.
Finalmente, la CAR reiteró que este tipo de actividades realizadas sin los permisos ambientales correspondientes generan impactos sobre los ecosistemas de alta montaña, afectando la estabilidad del suelo, la cobertura vegetal y la calidad de las fuentes hídricas.

